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ARTESANÍA ÚNICA
A
veces, la condición de isla es una ventaja.
En la Palma, por lo que a la artesanía
se refiere, lo ha sido durante mucho tiempo.
Y lo sigue
siendo. lugar de paso y encuentro, cruce de
caminos, mentalidades y culturas, no sólo
ha sabido recibir las mejores influencias, sino
que ha sido capaz tal vez por su teórico
aislamiento, de conservar algunas de sus más
valiosas esencias. La riqueza artesana es, sin
duda, una de ellas.
En
tiempos uniformadores y despersonalizados, cuando
todo tiende a hacernos iguales (sin ser, por
eso, más solidarios), la isla canaria
de la Palma ofrece al visitante, y al que en
ella habita, el placer por las cosas pequeñas,
el goce cotidiano por el trabajo bien hecho,
el deslumbramiento por cuanto, salido de manos
expertas y de sabidurías centenarias,
sigue siendo hermosamente útil, artísticamente
necesario. Es por lo que resulta evidente, por
lo que al producto final se refiere; porque
hay más, mucho más, simbolizado
en instrumentos y procesos, en materias primas
y conocimientos, desaparecidas por desgracia
en muchos otros puntos de nuestra geografía,
pero milagrosamente, lógicamente, razonablemente
vivos sobre suelo palmero.
Por eso, quienes hasta estas privilegiadas
tierras llegan, se convierten (a poca sensibilidad
que tengan) en sorprendidos descubridores de
la artesanía, uno de sus muchos tesoros
ocultos. No se entendería aquí
una novia que no llevara en la dote sábanas
y manteles trabajados a mano, ni un ajuar de
recién nacido sin pañuelos y juegos
de cuna, mandados a bordar o hechos en la propia
casa. Como tampoco se entenderla un visitante
que no disfrutara del placer de robarle a la
Palma, de vuelta inevitablemente a casa, un
trozo de su esencia en forma de seda, cerámica,
bordados, tabaco, madera o cestería.
Que de todo eso, y mucho más, hay en
este mágico universo isleño.
©
Texto/Text/Texts: Patronato de Turismo Insular
de La Palma.
© Fotos/Photographs/Fotos: Patronato de Turismo
Insular de La Palma. y archivos de ADER-La Palma.
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